Análisis de riesgos
Revisamos sus contratos y le señalamos lagunas y duplicidades.
Por qué es importante
Las carpetas de seguros crecen por sí solas con los años: al constituir la empresa llegó el paquete básico, más tarde un contrato a través del taller, otro a través del banco, otro después de un incidente. Lo que falta solo se descubre en caso de siniestro — cuando la aseguradora alega una exclusión o cuando un riesgo sencillamente no está cubierto en ninguna parte. Y a la inversa, muchas empresas llevan años pagando dos veces por el mismo riesgo porque dos pólizas se solapan. Ambas cosas permanecen invisibles mientras nadie ponga todas las pólizas una junto a otra.
Un análisis global resulta especialmente indicado después de un cambio: un traslado, nuevas áreas de negocio, inversiones importantes, más personal — cada una de estas etapas desplaza el mapa de riesgos, mientras las pólizas se quedan como estaban. El marco suizo pone aquí un acento que a menudo se pasa por alto: según la ley del contrato de seguro (VVG), los aumentos sustanciales del riesgo deben comunicarse a la aseguradora; de lo contrario, en caso de siniestro la prestación puede verse reducida. No existe ninguna obligación de realizar un análisis de riesgos — es un servicio voluntario que, por regla general, se amortiza por sí solo con las coberturas duplicadas que elimina y las lagunas que evita.
Sus ventajas
Usted sabe qué riesgos están asegurados — y cuáles no.
Los seguros duplicados se eliminan: ahorro inmediato en la prima.
Un plan de medidas en lugar de una carpeta llena de pólizas sueltas.
De esto nos encargamos nosotros
- Revisión de todos los contratos y pólizas
- Comparativa de riesgos, coberturas y lagunas
- Recomendaciones concretas con prioridades y potencial de ahorro
- Aplicación y revisión anual de seguimiento
El asesoramiento es gratuito para usted — nos remuneran las compañías aseguradoras mediante comisiones de corretaje, que le desglosamos si lo desea.
Consejos de nuestros asesores
Lo que repetimos una y otra vez a nuestros clientes – gratis, ya antes de la primera cita.
Nueva ubicación, nueva actividad, nuevas máquinas: aproveche cada cambio importante para revisar las pólizas afectadas y comunicar a la aseguradora lo que ha cambiado. Eso no solo protege la cobertura, sino que además evita que siga pagando por lo que ya no existe.
El orden correcto es este: primero cubra por completo los riesgos que pueden acabar con la empresa — responsabilidad civil, incendio, interrupción de la actividad, baja de personas clave. Los riesgos menores, que usted podría asumir con los ingresos corrientes, pueden llevar franquicias por siniestro más altas o quedar directamente sin asegurar.
Muchos contratos se prorrogan tácitamente un año más, y son habituales los plazos de preaviso de tres meses antes del vencimiento. Quien no lleve el control de las fechas se queda atado incluso a los contratos malos. Basta un cuadro sencillo con la fecha de vencimiento y el plazo de cada póliza.
Anote en una sola página: qué riesgo, qué póliza, qué suma, qué franquicia, qué plazo. Este resumen deja a la vista las lagunas y las duplicidades y, en caso de siniestro, vale su peso en oro — también para quienes le sustituyen y tienen que actuar llegado el caso.